Mafalda, El Almacén Don Manolo & San Telmo


"No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda.
Lo importante es lo que Mafalda piense de mí".
-Julio Cortázar-


"(Mafalda) es un personaje indispensable
para entender la realidad argentina"
-Eric Hobsbawn-


LA CASA DE MAFALDA EN PLENO SAN TELMO





En el periódico Aires del Sur, que editan los alumnos de la maestría de periodismo en Clarín, apareció una nota sobre el barrio de Mafalda. Quino se inspiró en el porteño barrio de San Telmo para darle marco a esa historieta que recorre el mundo. Ya conocía el lugar donde estaba el Almacén Don Manolo, sobre la calle Balcarce (ahora hay un maxikiosco, pero tiene un cartel recordatorio puesto por sus dueños). Pero no sabía dónde vivía Mafalda. En el dibujo se alcanza a leer en el número del edificio: 371. Quino vivía por esa época en la calle Chile 371, y por supuesto esa era la dirección de su criatura. El sábado a la tarde pasé por allí. La puerta parece ser la misma, y pasaron más de treinta años. Lo curioso es que el gobierno de la Ciudad, o su secretaría de Cultura no haya puesto una placa recordatoria. Más de un turista se detendría a fotografiarse en esa puerta que recorrió el mundo. Además, podrian haber hecho un pequeño circuito histórico, desde la escuela de Mafalda, pasando por el almacén Don Manolo, a la casa de Quino. ¿Cuáles habrán sido los impedimentos para realizar algo tan simple y disfrutable para grandes y chicos? El sábado fui por Chile 371 y fotografié la casa de Mafalda para que los lectores del bloc tengan esta semi-exclusiva. Había pasado no menos de cincuenta veces por esa puerta. Pero recién ahora me enteré de que era la casa de Mafalda.


Gracias a Eduardo Betas que me envió un email para corregir este post, vaya a saber por qué cosa puse Perú en vez de Chile en el original. Y me cuenta de paso que hay un proyecto que al parecer quedó en eso. Copio: Durante el acto de Declaración de Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a “Quino”, “Caloi” tomó la iniciativa de solicitar se imponga como hito de la Ciudad a la “casa” del personaje Mafalda, sita en la esquina de las calles Defensa y Chile.En aquel momento él habló de una placa diciendo: “Aquí se sentó Mafalda”. Vino a la memoria el hecho que, mientras se recopilaba información al escribir el proyecto de declaración de Ciudadano Ilustre, aproximadamente un año atrás, se pensó en la importancia de dar algún tipo de recordatorio al hecho poco conocido de existir, en la realidad, la casa de Mafalda, y que el entorno barrial que viéramos tan detallado en los dibujos de la inmortal tira, tuvieran su emocionante correlato en el cercano barrio de San Telmo. ¿Y si alguien lo impulsa?


Fuente: Bloc De Periodista
Fotomontaje por Manu Mercado encontrado en La Nuez


ALMACÉN DON MANOLO
DONDE MAFALDA IBA A HACER LAS COMPRAS

Buenos Aires Sos (BAS).- Agosto 2007.- Los porteños recuerdan que Mafalda vivía en Chile 371, en el barrio de San Telmo. A la vuelta, en Balcarce 772 se encuentra el almacén donde ella iba a comprar.

El almacén está ubicado en Balcarce 772, justo a la vuelta de Chile 371, casa donde vivía el personaje de Mafalda, creado por Quino.

Actualmente funciona un maxikiosco, propiedad del hijo de Don Manolo, papá de Manolito, cuyo apellido ya no es Goreiro,como en la historieta, sino Fernández. Tiene un cartel recordatorio puesto por sus dueños.



Nombre y apellido: Manuel Goreiro, "Manolito".

Edad: 6 años en su primera aparición (29 de marzo de 1969)

Album familiar: Hijo de españoles. El padre, bruto como el hijo, ama su almacén, y tiene de vez en cuando algunos brutos destellos de cariño.

Nada le importa (ni comprende) de política, actualidad o fantasía. Las cosas en su mundo son tan concretas como una cuenta de almacén. Es el materialista por excelencia. El realismo, la crudeza. Desde pequeño siempre ha estado al tanto del mundo de los negocios y basa su vida en hacer prosperar el almacén de su papá.

El humor en torno a Manolo se basa en sus maneras para publicitar el negocio de su papá, sus planes y fantasías de progreso económico y sus accidentes causados por su escasa delicadeza. Representa el capitalismo puro en una persona.

Objetivo en la vida: quiere ser un empresario, dueño de una gran cadena de supermercados, y ser un magnate de los negocios.

Algunas frases de Manolito:"Nadie pueda amasar una fortuna sin hacer harina a los demás."

"¿Sabían que Almacén Don Manolo vende baratísimo?..."

"¡...Y cuando sea grande voy a tener una cadena de supermercados que va a cortar el hipo!" (Datos extraídos de www.todohistorieta.com)




QUINO, MANOLITO Y RECUERDOS DE SAN TELMO

Odiaba caminar por el barrio. Me enojaba. Me parecía feo. Intimidatorio. Mi madre me mandaba al almacén, cuando tenía siete años, porque era a la vuelta y “no había que cruzar la calle”. A los 10, ya me agregaba a la lista de mandados, ir hasta el Mercado de Defensa, a tres cuadras y media. Pero yo detestaba también ese trayecto. Apretaba la mandíbula fuerte y la colocaba hacia adelante. En actitud guerrera, ponía cara de perro con rabia. Ni eso hacía desistir a los muchachos y sus piropos poco creativos en las empedradas calles de San Telmo, allá por los 70, cuando Independencia era angosta. Además, el barrio me hacía sentir “como sapo de otro pozo” frente a mis compañeritos de colegio en el Centro. Al único que le gustaba era a mi viejo tanguero, orgulloso de vivir a metros de El Viejo Almacén. Pero había más cosas, menos "atractivas". Por ejemplo la CGT frente a casa. Ya pueden imaginarse lo que era la avenida Paseo Colón (nosotros vivíamos en el 797) en aquellos años. Desde nuestro departamento, en el piso 11, además del río, se veía todo. Cada marcha. Cada manifestación. Montoneros. Bombos. Y hasta vimos pasar, literalmente, el cajón de José Rucci, el Secretario General de la CGT, asesinado en 1973. “El cadáver de Rucci”, era justamente a lo que jugábamos mis hermanos y yo en los recreos del colegio, imitando lo que veíamos a los seis años desde la ventana.

Pasaron más de tres décadas y volví a la manzana donde nací. Fui directo a Balcarce 774 a buscar a Don Manolo. Así recordaba yo a nuestro almacenero, un hombre grandote, rubión y de cara colorada, que nos fiaba y nos hacía probar galletitas mientras “limpiaba” la mesada con un trapo rejilla inmundo, el mismo que después usaba para repasar la máquina donde cortaba el jamón.

Hace días nos enteramos que el Gobierno de la Ciudad está cerca de poner una placa recordatoria en la casa donde vivió Quino (Chile 371), gracias a la movida que impulsó Bloc de Periodista. Leyendo esta nota y otras relativas me desayuno con que el mismísimo almacén adonde mi mamá me mandaba a la vuelta, “porque no había que cruzar la calle”, es el que hoy exhibe orgulloso la placa “Almacén de Don Manolo” y en el que supuestamente se inspiró Quino para crear al célebre amiguito de Mafalda. Allí atiende hoy Don Manolo, que no es el hijo del hombre a quien le comprábamos jamón, sino su primo. Y fue este Manolo quien me ayudó con el rompecabezas nostalgioso.

En realidad, él y su papá manejaban el Almacén Don Manolo en el Mercado de San Telmo, ese adonde yo iba con más cara de perro. Su puesto estaba entrando por Defensa a la derecha, enfrente al del carnicero de pelo largo, por quien yo moría de amor infantil y que era un calco del jugador Rubén Ayala, de San Lorenzo, el club de mi hermano Simón. Manolo se acuerda de las otras épocas del Mercado, “no como ahora que está lleno de gente extraña”, dispara y sigue: “Antes pasábamos música para que escuchara todo el mundo”. En los 90 se mudó con su Almacén al lugar que ocupa ahora y que fuera de su primo Alfredo (al que le comprábamos el fiambre), en Balcarce entre San Lorenzo e Independencia. Y eso sí, este Don Manolo colgó la placa que recuerda que Quino se inspiró en él y su familia para su historieta. Sin embargo, aclara: “Yo no soy Manolito. Quino armó un rejunte de todo. ¿O me ves a mí con los pelos parados, petiso y regordete?”, increpa sonriente el hombre que pasó largos los 50 y que, paradójicamente, se parece más a Quino que a Manolito. Estuvimos charlando un rato. La política pesada de aquellos años tiñe la conversación.

Recuerdos aparte, hoy para comprar en el almacén –devenido en “polirubro”--, ya no se entra al local sino hay que asomarse a una ventana atiborrada de chorizos, tartas, fiambres, empanadas, salsa criolla, chimichurri, mostaza y ketchup. Taxistas, ciclistas y vecinos pasan y saludan a Manolo mientras miran si se tientan con algo del singular “buffet froid”, enmarcado por fotos de los personajes del barrio, intelectuales, políticos, famosos y de los otros. Desde allí también se “pispea” lo que adentro permanece exactamente igual al almacén de mi recuerdo, el color gris que empasta cada rincón cargado de objetos. Tampoco ha cambiado el olor denso, ni ese aire mugroso que lo hacía tan particular.

Me fui pensativa, con más dudas para mi rompecabezas. Caminaba de regreso por la empedrada Balcarce y, desde una obra en construcción, otra vez los silbidos y piropos de los muchachos. Esta vez, sí les sonreí.

(*) Gracias a Bar de Monos Chilenos. por la foto del Almacen Don Manolo.




SAN TELMO REIVINDICA A MAFALDA

Quino reprodujo fielmente viviendas, comercios y personajes reales del popular barrio bonaerense,
ahora reconocido como decorado natural de esta historieta


Firma: Arturo Lezcano González | Lugar: buenos aires

LA CASA DE MAFALDA EXISTE

En el 371 de la calle Chile está la vivienda de Mafalda. El número, el tirador de la puerta y la planta en la entrada aún perpetúan el ambiente de la tira cómica.


EL ALMACÉN DON MANOLO.


El amigo gallego de Mafalda todavía podría visitar hoy el almacén de su padre, que conserva el característico toldo con el que Quino lo inmortalizó.


De Mafalda se sabía que es argentina, que es hija de la clase media porteña, que no le gusta la sopa, pero sí los Beatles y que su espíritu contestatario e inconformista lleva a sus padres a ser consumidores compulsivos de Nervocalm. Pero lo que no se conocía era que el micromundo donde se desenvolvía tenía un correspondiente real. Se trata del barrio de San Telmo, en Buenos Aires, donde en los últimos meses se ha creado una creciente reivindicació n de la figura de una de sus vecinas más ilustres, aunque ésta sea de ficción.


El fenómeno empezó a crecer a partir de la iniciativa de dos periodistas que lanzaron desde sus blogs la idea de reconocer a San Telmo como el decorado natural de la popular historieta. Darío Gallo y Pablo Mancini se enteraron de que el padre de la pequeña filósofa rebelde, Joaquín Lavado, Quino , había vivido en el número 371 de la calle Chile durante los años en que se publicó Mafalda en la prensa argentina, entre 1963 y 1973.


Al revisar las tiras comprobaron que el portal donde se sentaba la niña a cavilar o a charlar con sus amigos reproducía fielmente la puerta del edificio de Chile 371. «Ésta es, obviamente, la casa de Mafalda. No sólo por el portal. Puedo asegurar que el piso que sale en las tiras es una fotocopia de aquel en el que vivía Quino, en la décima planta. Es todo tal cual, hasta el último detalle», señala el portero del edificio, Alberto Ugarte.


Las evidencias y las firmas que se fueron reuniendo en los blogs provocaron la reacción de un diputado de la ciudad de Buenos Aires, Norberto Laporta, que elevó la petición al Gobierno de la capital. En la última sesión legislativa del 2006, se aprobó el reconocimiento por medio de una placa que se colocará en la esquina que forma el edificio con la calle Defensa, en el corazón del barrio. «En nuestros blogs firmaron cuatrocientas personas, muchas de ellas desde España. Lo tomamos como un éxito, sobre todo después de que en 1988 se intentara nombrar a Mafalda hija ilustre de Buenos Aires y no lo permitieran porque era un personaje de ficción», afirma Pablo Mancini.


La extrapolación del barrio al papel no se queda simplemente en la casa. Enfrente del edificio de Mafalda está el quiosco de prensa donde la niña iba a ver las noticias de las primeras planas para después retratar geopolíticamente a toda una generación. El quiosquero dibujado por Quino está ya jubilado, pero de vez en cuando pasa por el lugar de donde salía parte de la inspiración para el dibujante: «Quino venía y se ponía a mirar revistas. Además, yo lo despertaba cada día al llevarle los periódicos. Evidentemente el de las tiras soy yo, porque otro no había», comenta Jorge Garín.


Como el quiosquero, muchos otros se reconocen como personajes de Mafalda o saben en quién se inspiró Quino. Manolito, el amigo gallego de Mafalda, conserva a dos calles de la casa la tienda Don Manolo, que no es otra que la heredera del genuino almacén de su padre.


Otro vecino aporta más datos sobre los personajes de la tira: «Libertad está inspirada en la hija de unos psicólogos de izquierdas que vivían también en el edificio. Ella hablaba por lo que escuchaba en casa, con un discurso parecido al de la propia Libertad. Y Felipe era hijo de un amigo de Quino del barrio que terminó abrazando la revolución cubana y todavía hoy trabaja de periodista en La Habana. De Susanita, Miguelito o Guille no sabemos nada, pero seguro que andan por aquí».


Un paseo por el barrio permite ver, a la vuelta de la casa, el garaje donde el padre de Mafalda guardaba su dos caballos, y un poco más adelante, el parque donde los niños jugaban a los vaqueros. Hoy esa zona es una de las más turísticas de la ciudad, por lo que los vecinos ven con buenos ojos que se publicite el barrio como el universo de Mafalda: «Sería un buen reconocimiento y hasta se podría hacer un itinerario de un personaje con el que creció mucha gente en todo el mundo», añade Ugarte.


Fuente: Exposición de Arte


CARTA DE PRESENTACION

Para realizar su gran obra, Quino se baso en su propio barrio para dibujar tiendas y casas donde los protagonistas pasarian su historieta.


Almacén


Portal


Escuela


Kiosko

Fuente: El Mundo De Mafalda



Comentarios

Anónimo dijo…
Es una lástimas que las últimas fotos del post esten dañadas, no se ven. Tan solo la de la escuela dibujada. Las primeras del portal o del almacen se ven perfectamente pero me encantaría ver el resto...
Precioso el post, muchismas gracias!
Anónimo dijo…
Coincido con el anonimo, sería muy bueno resubir las imágenes. Fuera de eso es un disfrute esta lectura. Muchas gracias. Alberto.
Kalvicio dijo…
Por ahora, subi las fotos que me pidieron, espero pronto poder reescribir y rediseñar el post completo

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