El Escenario Traicionó La Magia



El Escenario Traicionó la Magia

Con la intención de conocer instrumentos primivitos y músicas autóctonas en la década de los '70 este músico realizó una extensa expedición por el Matto Grosso, donde convivió con diferentes tribus y culturas. En una remota aldea de Caraguas le sucedió un episodio iluminador.

Gismonti, se encontraba tocando la guitarra y repentinamente observó preocupado que todos los hombres se alejaron de él y le dieron la espalda y comenzaron a batir las palmas hacia la selva. Él creyó que los había perturbado o que estaba quebrando algún tabú particular.

Después de un rato le explicaron rudimentariamente que, en realidad su música los había conmovido y que entonces, cuando un hombre está haciendo algo tan importante hay que dejarlo solo y que batieran las palmas hacia la selva era para alejar los malos espíritus, para que de esa manera él pudiera seguir convocado esas melodías para ellos mágicas.

Para los caraguas la música era mágica y transformadora. El músico era un chamán. Ese aplauso era profundamente místico.Cuando el aplauso giró hacia el chamán, éste se convirtió en un artista y nació el escenario.

El aplauso actual es una traición a la magia y el escenario es el espacio principal donde esa traición se ejecuta en los mega eventos que nada cambian en la vida de nadie y que trasnforma a los misteriosos magos en frívolos artistas.

Pero la música sigue viva en todas las calles y aldeas, la hacen todos los hombres, mujeres y niños del pueblo con latas o botellas, convocando así la magia perdida.


El habitante del bosque lluvioso - EGBERTO GISMONTI

Cuenta la leyenda que el señor Egberto Gismonti, en uno de aquellos días en que trataba de convencer a los indígenas de la tribu Yawaiapitì (zona del alto Xingu en la Amazonía) que quería ir a estudiar sus costumbres e idiomática musical, se puso en mitad del bosque a tocar su guitarra y su flauta por 2 semanas consecutivas, lloviera o hiciera mucho calor.
Llegado el momento en que los indígenas curiosos se amontonaron al rededor de Gismonti, hicieron un circulo , espalda con espalda y mirando al bosque.
En un momento de pausa, los indígenas comenzaron a aplaudir, pero no a Gismonti, sino al bosque. Egberto quedó pasmado. Encerrado por las espaldas de los nativos y sin palabras.

Cuando ya pudo entrar en la tribu, con un poco mas de libertad, Gismonti le pregunta al jefe Sapaim, porque ese gesto de no aplaudirlo a él, y el jefe Sapaim le responde :
"Lo que hizo mi gente fue protegerte, proteger tu idea de la música y con sus aplausos espantar a los malos espíritus del bosque que quisieran entrar en tu centro. Nuestra tribu cuido lo mas sagrado que un habitante de este bosque puede hacer, el contacto de su alma con el entorno a través de la música"

Gismonti luego de eso no volvería a ser lo mismo, su particular búsqueda desde el dodecafonismo a la música popular brasileña, desde las composiciones orquestadas al jazz brasilero. Gismonti ha grabado cerca de 100 discos en su carrera llena de perfección y soledad bajo la humedad de los bosques del Brasil.


Entrevista a Enrique Symns de la Rolling Stone

(...) -Mirá, hay dos cosas muy distintas: una es el oficio y otra es ser artista. Para ser un artista hay que ser héroe, chamán y creador. El héroe es lo que te iguala a lo cotidiano, para ser chamán hay que querer a los demás y para ser creador hay que tener talento. Sin esas tres cosas no se puede ser artista. Lo demás es oficio. Egberto Gismonti contaba que él se iba a la selva, al hastío más ignoto, a robar sonidos. Cuenta que una vez llega una tribu, allá en el Mato Grosso, y él en un momento determinado se pone a tocar la guitarra. Ve que todos se alejan de él, se ponen de espaldas y empiezan a batir palmas, entonces él pregunta qué había hecho mal. El chamán lo mira y le dice: “Cuando un chamán [ellos no lo llaman artista] empieza a investigar el misterio, hay que dejarlo solo, hay que darle la espalda y aplaudir hacia la selva para espantar los malos espíritus”. Gismonti entonces dice: “Cuando ese aplauso se dio vuelta y se dirigió hacia mí, se invirtió la brujería, ahora yo soy el mal espíritu, todo lo que suceda en el escenario es una maldición”. Vos fijate, los pobres pibes compran entradas para ver lo que sea. A mí me da mucha verguenza cuando tengo que cobrar entrada; el tipo viene a verte para cambiar su vida y vos lo engañás, no le das nada más que un referente, porque no le estás proponiendo una vida. Por eso el mundo es un mundo desacinado, un mundo global donde ya es muy difícil comparar a un artista con un chamán. Fito Páez también coincidía en esa versión de que a un cantante popular la única posibilidad que le cabe es tener un origen chamánico, porque la música es importante, no la letra. A la canción popular yo siempre le tuve una enorme desconfianza. (...)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mafalda, El Almacén Don Manolo & San Telmo

Pinturas En El Borde Exterior Del Libro

El Vuelo Del Abejorro