Para la derecha, la clase media es como los yanaconas

Para la derecha, la clase media es como los yanaconas

Sin los yanaconas – indios del servicio – los españoles hubieran sido expulsados del territorio chileno por los mapuches, pues los yanaconas eran mucho más feroces que los conquistadores. Si consideramos que en Chile los ricos son una ínfima minoría, por demás despreciados por la mayoría de los ciudadanos, parece evidente que para triunfar requieren de los “yanaconas modernos” - equivaldría a las famosas capas medias – a quienes hay que convencer que los intereses son equivalentes a los de ellos mismos.

Antes de la presentación del proyecto de ley de reforma tributaria la derecha estaba aislada, derrotada, atribulada y dividida, pero bastó que apareciera este proyecto para que pudiera revivir una vieja estrategia, que consiste en acumular fuerzas, fundamentalmente en los sectores medios y, en menor grado, en los populares; se trataba de buscar estrategias para tratar de convencer a estos grupos sociales de que su forma de vida y de bienestar estaba en peligro si los “bárbaros” comunistas y estatistas lograban imponer un cambio en el sistema tributario.

Para enganchar a los yanaconas del siglo XXI se utilizó toda la enorme batería publicitaria que la derecha posee: la radio, los canales de televisión, los Diarios, panfletos, videos, y otros. En la era de la comunicación, el empleo y posesión de estos medios equivale al poder de una bomba atómica.

En este plano, hay que reconocer que la derecha ha logrado su objetivo. Si bien, en un comienzo la reforma tributaria tenía un consenso favorable, cada vez crece más su rechazo, fundamentalmente porque las capas medias ingenuamente creen que esta mini reforma tributaria va a atentar contra su forma de vida, subiendo, por ejemplo, el precio del “copete” y el cigarro, encareciendo sus casas de recreo – como si todos fueran propietarios en Cachagua -, disminuyendo las pensiones – tal como si fueran accionistas de las grandes empresas, y hasta el más rasca se cree ahorrista del FUT -, en fin, la derecha ha logrado convencer a la gente de que los intereses de pisqueros, por ejemplo, son los mismos que los de los tontos que siguen creyendo que el pisco – nombre incluido - tuvo su origen en Chile.

Los pocos millonarios, que son los dueños del país, no pueden estar más satisfechos, pues han logrado que “los yanaconas” sean los más feroces en la guerra santa, planteada contra estos peligrosos marxistas que pretenden, al menos realizar unos cambios, aunque cosméticos, al modelo neoliberal impuesta por la trilogía Pinochet-Concertación-Piñera.

Como todo gobierno reformista, Bachelet está entre la espada y la pared: o se inclina ante la derecha – como la mayoría de los traidores de la Concertación, olvidándose de las promesas programáticas practicando el gatopardismo, o bien, se atreve decididamente en estos primeros cien días a iniciar – sin retorno – la aplicación integral del programa ofrecido en la campaña presidencial.

En 1965, Eduardo Frei Montalva tuvo que enfrentar el mismo dilema: creyó que con una mayoría parlamentaria y electoral – 80 diputados y el 55,7 de total de los votos – bastaba para imponer y aprobar las profundas reformas y, así, garantizar 30 años de gobierno democratacristiano. La situación político-electoral de Michelle Bachelet es análoga a la Frei Montalva: tiene mayorías parlamentarias y, tanto otrora, como hoy, la derecha política parece aniquilada.

Pienso que ambos mandatarios están cometiendo el mismo error al no visualizar que no existe simetría entre la mayoría política y el poder social que aún detenta la derecha y que, por lógica, cualquier cambio que toque la estructura del modelo va a ser resistida por la derecha. Como en toda guerra, los muertos en la batalla serán los “yanaconas” y no los generales, que estarán en la penumbra, dispuestos a pactar cuando los reformistas se sientan derrotados.

La derecha ha tenido la habilidad de provocar fisuras dentro de la Nueva Mayoría, tarea no muy difícil, pues los Aylwin, los Brunner, los Correa, los Aninat, los Velasco, han sido, son y serán neoliberales, que se encuentran muy cómodos en el seno de una Concertación traidora, vendida y timorata.

Rafael Luis Gumucio Rivas
07/05/2014

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