domingo, 25 de marzo de 2012

Era un día feliz / El Terremoto y el Mito

Era un día feliz

Tentenvilú había creado el Archipiélago de Chiloé. Ahora descansaba sobre una roca.
En ese momento se presentó Caicaivilú y le dijo:
- Como soy mas astuto que tú porque veo debajo del agua, quiero poseer tu imperio para reinar sobre los hombres.
El Dios de la Tierra, después de reflexionar detenidamente, respondió:
- Bien, tu deseo merece una oportunidad, pero tus dominios sólo abarcarán hasta donde veas tierra, lo verde será mío.
El Dios del Mar inclinó sus fauces y agregó con fruición:
- Gracias por tu generosidad, pero ¿cuándo será eso?
- Al nacer el sol subsiguiente. Necesito ese tiempo para prepararme.
Mientras se alejaba hacia las profundidades del Océano iba pensando: "Este Tentenvilú pretende confundirme con palabras misteriosas. Pasado mañana seré dueño del Archipiélago, y así, cubriré todo con mis aguas eternas. En cuanto a él, lo que más hay allá arriba son piedras y arena... ¡Tierra!.. ¿Verde? ¡Qué cosa más ridícula! ¡La tierra no es verde!
Al tercer día desplegó sus aletas y emergió con aires de triunfo.
Pero durante el día anterior, Tentenvilú había creado la vegetación, las colinas y los bosques mas exuberantes, de manera que Caicaivilú encontró todo verde.
Terriblemente indignado lanzó una diatriba.
- ¡Esta vez me has engañado!... Pero ya verás lo que hago con los seres que habitan tus dominios. Haré que se levante una espantosa marejada y todos morirán ahogados.
Y creó el Maremoto.
Tentenvilú se levantó, sonrió y dijo:
-Yo crearé el temblor que anunciará tu furia y así nadie será sorprendido.
Ademas el Dios de la Tierra, creó la cordillera de la Costa, por lo que resultó inútil la amenaza de Caicaivilú.

Cuentos Ancestrales de la Región Williche. Hector Véliz. Editorial Mentanegra.
Cuento de raigambre ancestral. Escrito acerca de los mitos creadores del Archipiélago de Chiloé.

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El Terremoto y el Mito
En la lengua mapuche existen más de quince palabras que hablan de mantenerse atento, vigilante. La cultura oficial ha sabido adormecer al hombre al extremo de no hacerlo reaccionar ante un cataclismo.
Por Héctor Véliz

La historia oficial nos habla de cataclismos, y hasta tiene su ciencia específica para los terremotos: la sismología.

La historia popular es el folklor, según los creadores de la ciencia oficial; y allí se pueden encontrar los mitos primordiales de la creación mapuche: Tentenvilú y Caicaivilú. Ambas visiones de la realidad conviven en nuestro Chile que deviene también de la Nación Mapuche.

En la lengua ancestral- Mapudungun – existe el concepto chewcuto para señalar el momento previo al truntrun o terremoto, que es la lucha mítica entre el dios de la Tierra (Tentenvilú) y el dios del Mar (Caicaivilú).

Esta creencia popular o mito – todos quienes hemos sido criado en la cosmovisión mapuche, la hemos escuchado y aprendido hasta la pesadilla – es parte de nuestra formación cultural, que nos habla de lo frágil que es la naturaleza humana cuando huye de las fuerzas oceánicas de Caicaivilú.

Este conocimiento de vida que es omitido por los winkas, permitió salvar vidas en las zonas de alta presencia indígena, donde el respeto al conocimiento de los mitos y leyendas, a veces parece constituir el único legado ancestral que poseen los hijos de la tierra para sobrevivir en la Madre Tierra (la Ñukemapu).

En el aspecto político, el ciudadano winka, esperó las voces de sus iluminados – las autoridades y expertos en defensa – para actuar (escapar de la tragedia es imposible) y sobrevivir al terremoto-maremoto. Por otra parte, las comunidades indígenas, gracias a la formación mítica sobre la naturaleza del territorio que les toca habitar – algunos lo llaman determinismo geográfico – no necesitaron sino activar su memoria, el recuerdo vivo, transmitido por generaciones y de manera oral, para salir huyendo hacia los cerros, hasta donde también escapa Tentenvilú y así burlar las embestidas de Caicaivilú.

Dice el weupife (historiador mapuche), que el dios de la tierra tuvo la precaución de crear la Cordillera de la Costa para proteger al hombre de la furia del Caicavilú y que el terremoto es anunciado por sucesivos temblores (truntrun) para que hombres y mujeres huyan hacia las montañas. Pero el winka está demasiado pendiente de la racionalidad del sismógrafo para comprender la irracionalidad de los mitos que pueblan el territorio.

El poder ideológico del gobierno central paralizó toda iniciativa de los ciudadanos que dependen de sus instituciones; no pasó lo mismo con las comunidades lejanas como Cobquecura, donde primó el recuerdo, la memoria, el mito. Esa comunidad indígena nos demuestra que el hombre necesita de sus mitos para mantenerse despierto y alerta. En la lengua mapuche existen más de quince palabras que hablan de mantenerse atento, vigilante; incluso los sueños son signos de alerta. La cultura oficial ha sabido adormecer al hombre al extremo de no hacerlo reaccionar ante un cataclismo.

El sismo, dicen, muestra lo peor y lo mejor del ser humano. En la urbe, el saqueo y la estafa salieron de los escombros para mostrar su espantosa desfachatez; al parecer, no sucedió así en las comunidades más distantes de la cultura oficial. En estos apartados lugares, los ciudadanos comunes y corrientes, alejados de toda influencia de la ciencia social, fueron capaces de mantener los lazos asociativos para no sólo escapar hacia la supervivencia sino, además, para mantenerse unidos como una sola gran familia.

El delirio tremens en que se sumió parte de la población – unos saqueando y otros armándose para matar – muestra el grado de desesperación social que se genera cuando la ciencia del Estado fracasa o se demora en reaccionar.

Los organismos del poder fueron salvados por los comunicadores, esos anarquistas que afortunadamente todo lo denuncian y todo lo critican. Así, la naturaleza, pareciera decirnos que a mayor civilización, mayor tribulación; y que a más folklor, mejor comprensión de la vida, porque ese conocimiento popular no es otra cosa que la memoria, el recuerdo activo manifestado cara a cara, lejos de esos tediosos tratados donde la tragedia humana es tabulado en estadísticas que finalmente nadie consulta.

Podrán decir que soy un mitómano, pero es en medio de ésta alegoría, donde la épica popular mantiene fresca la memoria de los pueblos desaparecidos bajo las fauces del océano, por aquellos que no creen en las narraciones que hablan de la lucha entre los dioses primordiales de la cultura mapuche.

Por otra parte, los partidos políticos, demostraron su incapacidad frente a las comunidades que dicen representar, porque fueron las organizaciones populares sin ideologías políticas, quienes tomaron el mando de las circunstancias, como esa niñita de la Isla Juan Fernández, que salvó a su comunidad, tal vez porque en su memoria fresca e impresionable, mantenía el recuerdo de la fuerza demoledora de ese dios celoso, que quiso destruir a la humanidad.

sábado, 29 de octubre de 2011

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese
Por Néstor Pinsón.

Pianista, director, compositor.
(2 de diciembre de 1905 - 25 de julio de 1995)
Nombre completo: Osvaldo Pedro Pugliese.

Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento. Tras formarse en conservatorios de la vecindad, a la edad de 15 años se inició profesionalmente en el llamado "Café de La Chancha", así bautizado por los parroquianos en alusión a la poca higiene del dueño.

Poco después, ya en un conocido café del centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Francisca "Paquita" Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.

Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango "Recuerdo", el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco "Sartoris" para pagar los pasajes de regreso.

Pugliese se asoció luego con otro violinista, Alfredo Gobbi, formando un conjunto, uno de cuyos bandeonistas era el jovencísimo Aníbal Troilo. Aquello duró pocos meses, tras lo cual formó su primer elenco propio al lograr la oportunidad de actuar en un par de locales. Posteriormente integró dos dúos, primero con Gobbi y luego con Vardaro, para actuar en emisoras de radio. En 1934, cuando el bandoneonista Pedro Laurenz -ex De Caro, como Maffia- formó orquesta, Pugliese ocupó el piano, ocasión en que escribió los primeros arreglos sobre un par de tangos, entre ellos "La beba", que le pertenece. En 1936 integró el conjunto del bandoneonista Miguel Caló, aún enrolado en la tendencia "decareana", y de esta manera fue encauzando sus ideas estéticas sobre el tango. Hasta 1938 formó Pugliese nuevas agrupaciones que no se consolidaron, e intentó sin éxito estructurar una cooperativa de trabajo, como expresión de sus ideas comunistas.

Su definitiva proyección hacia el tango que pretendía se inició el 11 de agosto de 1939, al presentarse de nuevo en el café Nacional. Amadeo Mandarino era el cantor de su debutante orquesta. Luego de un tiempo rearmó el conjunto, ya con Augusto Gauthier como vocalista. Pugliese era director, pianista y arreglador de ese conjunto, que, esa vez sí, funcionaba como una cooperativa. Desde un café del barrio de Villa Crespo saltaron a la radio más importante del momento, El Mundo, gestándose una importante hinchada que los seguía, compuesta por fanáticos de su estilo y adeptos al Partido Comunista.

La continuidad en la labor le permitió afianzar su concepción, apoyado en el aporte de compañeros suyos como el contrabajista Aniceto Rossi, tan importante para darle el sentido rítmico que necesitaba. Fundamental fue el bandoneón de Osvaldo Ruggiero, quien permaneció junto a Pugliese hasta 1968, profundamente consustanciado con el director. Y otro tanto puede decirse del violinista Enrique Camerano, nacido -dijo alguien- para tocar con Pugliese. Este se afirmaba como el más fiel exponente del estilo decareano, pero con una rotunda marcación rítmica, atractiva para el bailarín sin por ello sacrificar calidad.

De suma importancia, para cuando su orquesta llegó al disco en 1943, fue la aparición de Roberto Chanel, cantor recio, de voz nasal y estilo "compadrito" que dejó 31 grabaciones. Buscando un vocalista contrastante, Pugliese incorporó luego a Alberto Morán, dramático y sensual, de rara aptitud para la media voz y perfecto acople con el acompañamiento orquestal. Su atractivo para las mujeres no fue igualado por ningún otro cantor. Quedaron de Morán 48 obras grabadas. Apenas 8 registró a su vez, entre 1949 y 1950, Jorge Vidal, otra de las voces importantes en la historia de esta orquesta. Entre los cantores posteriores sobresalieron, aunque con repertorios de irregular calidad, Jorge Maciel y Miguel Montero.

Dentro de la década del '40, Pugliese grabó algunos temas instrumentales propios con los que se anticipó a la vanguardia. Es el caso de "La yumba" (convertido en algo así como el himno de su orquesta), "Negracha" y "Malandraca". Por estos dos últimos se lo considera un precursor en el empleo de la síncopa y el contrapunto, adelantándose a Horacio Salgán y Astor Piazzolla. Otros importantes tangos que Pugliese escribió e interpretó son, ante todo, el mencionado "Recuerdo", y "La beba", "Adiós Bardi", "Recién", "Barro", "Una vez" y "El encopao". Por años, la orquesta de Osvaldo Pugliese estuvo prohibida para la radiodifusión, como medida de censura política, pero ello no logró mermar su popularidad.

Fuente:

No era tan sólo un gran pianista, también era un ciudadano comprometido con la sociedad. En 1935 impulsó el Sindicato Argentino de Músicos del que fue el afiliado número 5. Inició, entonces, una lucha "... donde el trabajo sea una dignidad personal y no un castigo". En 1936 se afilió al joven Partido Comunista Argentino (108 era su número de afiliación). Esto y sus ideas provocaron que fuera perseguido, censurado y encarcelado durante el gobierno de Juan Domingo Perón y luego durante el gobierno de facto conocido como la autodenominada Revolución Libertadora. Pero durante el tiempo que duraron sus penurias, su orquesta no dejó de tocar, aunque huérfana de su director. Fue durante la década de los años 50 que la orquesta del maestro Pugliese animó las milongas del Club Atlético Palermo, que por entonces era un reducto opositor a las políticas oficiales de gobierno. Recibió innumerables distinciones. El gobierno de Cuba le otorgó la medalla Alejo Carpentier, la más importante distinción cultural de la isla; el gobierno francés lo nombró Commandeur de L'Ordre des Arts et Lettres (1988). En tanto su ciudad, la Ciudad de Buenos Aires, en 1986 lo declara Ciudadano Ilustre. En 1989, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC) y la Asociación de Coleccionistas de Tango, descubrieron una placa en la Avenida Corrientes (al 960) en conmemoración de los 50 años del Maestro frente a su orquesta. En 1990, recibió el título de Académico Honorario de la Academia Nacional del Tango.

Fuente:

Partituras:
Todo Tango: Partituras: Osvaldo Pugliese

Videos:

La Yumba, tango de Osvaldo Pugliese:

Galería de Fotos:

Monumento a Osvaldo Pugliese
Av. Corrientes y Scalabrini Ortiz.
Villa Crespo, Buenos Aires, Argentina.

El 2 de diciembre de 2005, día en que el inolvidable maestro Osvaldo Pugliese cumpliría 100 años, se inaugura en su barrio, Villa Crespo, la Plaza en su honor. Esta acción se lleva a cabo a través del Proyecto Plazas Caracterizadas, iniciativa que homenajea a personajes destacados de la cultura de la Ciudad.

El autor de La Yumba, no sólo es uno de los mayores creadores de nuestra música ciudadana, también es ejemplo de coherencia y compromiso social. La apertura de este espacio público se da en el marco del Año Pugliese, a lo largo del cual se desarrollaron charlas, clínicas, recitales y una campaña encabezada por La 2x4 (FM 92.7) para proponer el cambio de nombre de la estación de subte Malabia por el de Osvaldo Pugliese.

La obra es de la escultora Paula Franzi.

La plazoleta Osvaldo Pugliese volvió a lucir la figura del autor de La Yumba, robada del monumento en 2007, en materiales más resistentes que los originales para evitar nuevos robos.

Fuente:



lunes, 25 de abril de 2011

"No Tenemos Talento" - Gonzalo Rojas & Kalvicio

(25/04/2011)
A los 93 años fallece el poeta y Premio Nacional de Literatura Gonzalo Rojas
El destacado escritor sufrió un accidente cerebrovascular el pasado 22 de febrero.
Emol

(25/04/2011)
Gobierno decreta dos días de duelo nacional por muerte de Gonzalo Rojas
Los restos del poeta serán velados desde esta tarde en el Museo de Bellas Artes, antes de ser trasladados a Chillán en la mañana del miércoles.
Emol

(25/04/2011)
Hijo de Gonzalo Rojas: "Fue un privilegio tenerlo con nosotros"
Gonzalo Rojas-May Ortiz destacó el espíritu democrático de su padre. "Él siempre dijo que no estaba dispuesto a tranzar ni con el este ni con el oeste", explicó.
La Nación

Retablo de Literatura Chilena - Gonzalo Rojas
Gonzalo Rojas

Gonzalo Rojas Pizarro
(Lebu, 20 de diciembre de 1917 – Santiago, 25 de abril de 2011)

Fué un poeta chileno perteneciente a la llamada «Generación de 1938».

Su obra se enmarca en la tradición continuadora de las vanguardias literarias latinoamericanas del siglo XX. Ampliamente reconocido a nivel Hispanoamericano, fue galardonado, entre otros, con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1992, el Premio Nacional de Literatura de Chile 1992 y el Premio Cervantes 2003.

Fuente:
Wikipedia Gonzalo Rojas



"No Tenemos Talento"
Música : Kalvicio
Letra : Gonzalo Rojas (del poema Rimbaud)
Voz : Gonzalo Rojas

RIMBAUD
No tenernos talento, es que
no tenemos talento, lo que nos pasa
es que no tenemos talento, a lo sumo
oímos voces, eso es lo que oímos: un
centelleo, un parpadeo, y ahí mismo voces. Teresa
oyó voces, el loco
que vi ayer en el Metro oyó voces.

¿Cuál Metro si aquí no hay Metro? Nunca
hubo aquí Metro, lo que hubo
fueron al galope caballos
si es que eso, si es que en este cuarto
de tres por tres hubo alguna vez caballos
en el espejo.

Pero somos precoces, eso sí que somos, muy
precoces, más
que Rimbaud a nuestra edad; ¿más?,
¿todavía más que ese hijo de madre que
lo perdió todo en la apuesta? Viniera y
nos viera así todos sucios, estallados
en nuestro átomo mísero, viejos
de inmundicia y gloria. Un
puntapié nos diera en el hocico.


Gonzalo Rojas, De El alumbrado, 1986.

Rosa Araneda - Volcán Calbuco

Dos plagas más el volcán Calbuco y el cambio tan bajo El volcán vomita fuego en la noche y en el día: ¡Ay, Jesús, Virgen María, atiende...